En Laser Joc lo tenemos claro: si vienes a jugar, vienes a pasarlo bien. Y para que eso pase, la seguridad tiene que estar tan bien afinada como el equipo que llevas puesto. Porque sí, el laser tag va de adrenalina, de estrategia y de risas con los colegas, pero también de moverse con cabeza. Y de que todo el mundo acabe la partida con una sonrisa, no con una tirita.
Por eso hemos preparado esta guía. Porque creemos que cuanta más cosas se saben antes de entrar al campo, mejor se juega. Aquí te contamos todo lo que necesitas saber para vivir la experiencia a tope y sin sustos.
Jugar a lo grande sin perder de vista la seguridad
En las siguientes líneas te explicamos, con ejemplos y sin tecnicismos raros:
- Las normas en Laser Tag que hacen que todo fluya (y que nadie salga cojeando).
- Cómo es el equipo que te vas a poner y por qué puedes confiar en él.
- Las medidas de higiene que seguimos aplicando porque, sinceramente, nos gusta cuidar a nuestra gente.
- Consejos de esos que no están en los carteles pero que valen oro.
Y como en Laser Joc somos de hacer las cosas con sentido común, te lo vamos a contar como lo hacemos todo: de forma directa, cercana y con mucha experiencia a nuestras espaldas.
Normas Laser Tag que no cortan el rollo: lo hacen mejor
El juego empieza con cabeza
Antes de que suene el «vamos allá», hay un momento clave: el briefing. Sí, esa charla previa donde te explicamos las reglas del juego, las zonas permitidas y cuatro cosas que parecen obvias pero que nunca está de más recordar para una buena partida de Laser Tag. Aquí van algunas:
- Nada de empujones ni de hacerse el «ninja» en zonas oscuras.
- El chaleco va bien puesto y visible, sin trampas.
- No se vale trepar, subirse a cosas o desmontar el decorado (aunque parezca tentador).
- Escuchar al monitor es parte del juego. En serio.
Con peques, doblamos la atención
Cuando el grupo es infantil, todo se adapta. Desde el material hasta la duración de la partida. Y eso se nota:
- Las pistolas son más ligeras.
- Los grupos son reducidos para evitar agobios.
- Hay pausas y se respeta su ritmo.
- Siempre hay un monitor dentro del escenario. Siempre.
Queremos que se diviertan, pero también que jueguen tranquilos. Y eso se consigue con estructura, pero también con una sonrisa y un ojo atento.
El equipamiento: tu compañero de batalla
Chaleco: cómodo, seguro y con estilo
No te vamos a poner una armadura medieval, tranquilo. El chaleco de laser tag está pensado para que te muevas sin problemas, respires bien y sientas que formas parte de la misión. Tiene sensores bien distribuidos y materiales que aguantan el ritmo, pero sin agobiar.
Pistolas que no hacen daño (ni lo buscan)
Nada de proyectiles, ni bolas, ni sorpresas. Lo que usamos es luz infrarroja, como la de un mando a distancia. No quema, no duele, no da problemas. Solo marca impacto. Y encima, suenan genial y se ven espectaculares cuando juegas con poca luz.
Extras que suman
- Algunas partidas incluyen máscaras o complementos según el tema. Siempre seguros y opcionales.
- El suelo y las zonas oscuras tienen marcas o elementos que ayudan a orientarse.
- Y sí, mejor venir con deportivas. No hace falta que sean de correr, pero que agarren bien.
Limpieza y protocolo: lo seguimos aplicando
Hábitos que se quedan
Después del covid, aprendimos algunas cosas que se han quedado con nosotros. No por obligación, sino porque tienen sentido:
- Desinfectamos todo el equipo tras cada uso.
- Hay gel disponible en varias zonas.
- Los espacios se ventilan y los briefings se hacen con calma.
No hace falta exagerar, pero tampoco bajar la guardia. Nos gusta que el ambiente huela a «preparado para jugar», no a «batalla del día anterior».
Consejos antes, durante y después
Antes de la partida
- Ropa cómoda. Mejor si no cuelga o se engancha fácil.
- Calzado cerrado y con buena suela. Las chanclas mejor para la playa.
- Llegar a tiempo ayuda a que todo empiece bien.
Mientras juegas
- Mira por donde vas. En serio. No todo es correr.
- Ayuda a tu equipo si se pierden o necesitan un ajuste rápido.
- Respeta los límites del escenario.
Al terminar
- Devuelve el equipo donde te indiquen.
- Cuéntanos si algo falló o te incomodó.
- Disfruta de comentar la jugada. A veces lo mejor viene justo después del juego.
Lo que hace que Laser Joc sea diferente
Escenarios que molan y están bien pensados
No todo es estética. Nuestros escenarios están diseñados para jugar bien y con seguridad. Revisamos todo a menudo: suelos, estructuras, luces, sonido… Para que nada te saque del juego (ni te haga tropezar).
Nuestro equipo: atentos y con ganas
Los monitores no están solo para poner el cronómetro. Están formados en seguridad, primeros auxilios y gestión de grupos. Y, sobre todo, tienen buen rollo. Están cerca, pero sin agobiar. Y si hace falta, reaccionan rápido.
Normas que no nos inventamos
Seguimos recomendaciones de asociaciones como la European Laser Tag Association y adaptamos todo a las necesidades reales de los grupos que recibimos cada semana. Porque jugar bien es jugar seguro.
Las preguntas que más nos hacéis
¿Pueden jugar niños pequeños?
Sí, claro. Siempre que se respete la edad mínima que marca cada tipo de partida y estén bien acompañados. En Laser Joc está todo preparado para ellos.
¿El láser puede hacer daño?
No. El nombre puede engañar, pero lo que usamos es luz infrarroja totalmente segura. Ni quema, ni molesta, ni afecta a la vista.
¿Y si alguien se hace daño?
Rarísimo, pero si pasa, sabemos qué hacer. Tenemos botiquín, gente formada y experiencia de sobra para reaccionar con rapidez.
¿Hay cambios si se trata de un cumpleaños o evento grande?
Sí. Aumentamos personal, adaptamos normas y nos aseguramos de que todo esté bajo control para que cada persona disfrute a su ritmo.
Seguridad que se nota pero no molesta
En Laser Joc queremos que vivas el juego desde dentro. Que corras, pienses, dispares, te rías y termines con ganas de repetir. Pero para eso, necesitamos que todo esté bien atado. Y lo está.
Si te apetece vivirlo por ti mismo, aquí tienes todos nuestros servicios. Ven, juega, disfruta y despreocúpate: de la seguridad, nos encargamos nosotros.
